Prueba burn-in de disco: badblocks y smartctl antes del RAID
· Verificado por última vez julio 2026
Acabas de comprar un disco NAS reluciente (o tres) y la tentación es meterlos, montar el array y empezar a copiar tus fotos esa misma tarde. Vale la pena hacer una pausa de un par de días primero, porque una fracción pequeña pero real de los discos llega con defectos de fábrica o sufre golpes en el transporte, y el momento más barato para descubrirlo es antes de que haya datos en el disco. Esta guía te lleva por un burn-in que un dueño primerizo de NAS puede seguir de verdad: qué hacen las herramientas, cuánto tardan y exactamente qué números te dicen si el disco es bueno.
Por qué el burn-in importa incluso en un disco nuevo
Los discos duros no fallan a un ritmo constante durante su vida; siguen lo que los ingenieros de fiabilidad llaman la curva de la bañera: una tasa de fallo relativamente alta en las primeras semanas, una larga meseta plana en los años intermedios, y de nuevo una tasa creciente cuando el disco envejece. Ese pico temprano tiene nombre, mortalidad infantil, y siempre proviene del mismo puñado de causas: una cabeza o un plato marginal que pasó el control de fábrica, una soldadura resquebrajada por un transporte brusco, o un defecto de controladora que solo aparece bajo carga sostenida. Como esos defectos no tienen nada que ver con el prestigio de la marca, el burn-in importa tanto en un WD Red Pro caro como en un disco económico.
Backblaze, que opera cientos de miles de discos y publica los números, ha escrito justo sobre este patrón en su análisis de cuánto duran los discos duros, donde una parte notable de los fallos de por vida se agrupa en el primer año en lugar de repartirse de forma uniforme. La lectura práctica para quien monta en casa es sencilla: un disco que sobrevive a un par de días duros de escritura y lectura ya ha dejado atrás la parte más arriesgada de su vida, y puedes confiarle datos con mucha más tranquilidad que a uno recién salido de la bolsa antiestática. Si va a morir joven, quieres que muera durante la prueba: mientras el disco está vacío y aún dentro del plazo de devolución.
Las herramientas: badblocks y smartctl, en cristiano
Dos herramientas Linux gratuitas hacen casi todo el trabajo, y no necesitas ser sysadmin para usarlas. La primera es badblocks, que lee y escribe cada sector del disco buscando bloques que no retienen los datos con fiabilidad, así que somete a toda la superficie del plato al mismo estrés que produciría con el tiempo el uso normal de meses. La segunda es smartctl, parte del paquete smartmontools, que dialoga con el sistema SMART del propio disco (la automonitorización integrada que lleva todo disco moderno) para lanzar los autotests del firmware y leer sus contadores internos de salud.
Puedes ejecutar ambas desde casi cualquier entorno Linux: un equipo de sobra con el disco conectado por SATA, un USB de arranque con Ubuntu live en cualquier PC, o la consola de un sistema operativo NAS. En Debian o Ubuntu instalas los paquetes con apt install smartmontools e2fsprogs, y badblocks viene dentro de e2fsprogs. El hábito que conviene adoptar desde el principio es identificar el disco por su número de serie, no solo por la letra /dev/sdX, porque esas letras pueden barajarse entre reinicios y nunca quieres ejecutar una prueba destructiva contra el disco equivocado: smartctl -i /dev/sdX imprime el modelo y el número de serie para confirmar que apuntas al disco nuevo y no al que guarda tus datos.
Paso 1: ejecuta badblocks en modo escritura destructivo
La prueba individual más fuerte es una pasada destructiva completa de escritura-lectura, que lanzas con badblocks -wsv /dev/sdX. La opción -w es el modo escritura: escribe cuatro patrones de bits distintos por todo el dispositivo y lee cada uno de vuelta para confirmar que sobrevivió, de modo que cada sector se ejercita tanto en escritura como en lectura. La opción -s muestra el progreso y -v imprime los bloques defectuosos que encuentre. La documentación de badblocks detalla que la prueba en modo escritura coloca cuatro patrones distintos sobre todo el disco, y por eso es un examen de superficie tan minucioso.
Hay un aviso que no se puede recalcar lo suficiente, y es la razón por la que la gente se lleva un susto: el modo -w borra el disco por completo. Está pensado para un disco nuevo y vacío o para uno que ya hayas respaldado en otro sitio; si lo ejecutas contra un disco con datos, esos datos desaparecen sin vuelta atrás. Si el disco que quieres probar ya contiene archivos que no puedes perder, usa en su lugar el modo no destructivo de lectura-escritura (badblocks -nsv /dev/sdX) que respalda el contenido de cada bloque, lo prueba y lo restaura, a costa de ir bastante más lento. Para un disco nuevo que va a un array nuevo, en cambio, la pasada destructiva -w es la que quieres, porque es lo más parecido a una prueba de superficie de fábrica que puedes hacer en casa.
Cuánto tarda badblocks de verdad
Aquí es donde la gente entra en pánico y supone que algo se ha roto, así que ayuda hacer la aritmética por adelantado en lugar de adivinar. Un disco NAS moderno de 7200 RPM sostiene alrededor de 200 MB/s en transferencias secuenciales, y badblocks -w tiene que escribir todo el disco cuatro veces y leerlo otras cuatro: ocho pasadas completas por la superficie en total. Una pasada sobre un disco de 16 TB son 16.000.000 MB ÷ 200 MB/s ≈ 80.000 segundos, unas 22 horas, así que la ejecución completa de ocho pasadas queda cerca de 7 días. Un disco de 4 TB es aproximadamente la cuarta parte, así que cuenta con día y medio; un disco de 8 TB queda en medio, con tres a cuatro días.
Son cifras aproximadas: el rendimiento real baja hacia las pistas interiores del plato, de modo que la segunda mitad de cada pasada va más lenta que la primera y el total real suele estirarse un 10-20 % por encima del cálculo simple. La conclusión es que una ejecución de badblocks de varios días es completamente normal y no una señal de disco lento o defectuoso. Si no quieres vigilar una terminal durante una semana, lánzalo dentro de una sesión tmux o screen, o en un sistema NAS usa el test de superficie extendido integrado, que hace el mismo trabajo desde la interfaz web sin una conexión SSH abierta.
Paso 2: ejecuta un autotest SMART largo
Una vez hecha la pasada de superficie, dale al disco su propio examen interno. Todo disco moderno puede ejecutar tres autotests integrados, cada uno con distinto alcance: el short tarda un par de minutos y comprueba la electrónica y una pequeña muestra de la superficie, el conveyance es una revisión rápida orientada específicamente a daños de transporte y manipulación, y el long (extendido) lee toda la superficie y es el que importa para el burn-in. Lo inicias con smartctl -t long /dev/sdX, y el comando te indica de inmediato el tiempo estimado de finalización, normalmente una cifra de horas en el mismo orden que una sola pasada de badblocks, ya que él también debe escanear todo el plato.
El autotest corre dentro del propio firmware del disco, así que puedes consultarlo con smartctl -a /dev/sdX y mirar el registro de autotests al final de la salida. Lo que quieres ver es una línea que diga «Completed without error» al 100 %: cualquier cosa que informe de un fallo de lectura en una LBA concreta significa que el firmware encontró un sector que no pudo leer limpiamente, lo cual en un disco nuevo es una clara señal de devolución. Ejecutar el test largo después de badblocks es una doble comprobación útil porque las dos herramientas cazan problemas ligeramente distintos: badblocks estresa las escrituras y la superficie visible por el sistema de archivos, mientras que el test largo de SMART es la propia visión del disco sobre su medio y su mecánica.
Paso 3: lee los atributos SMART que de verdad importan
El último paso es el que separa un seguro «este disco es bueno» de una conjetura esperanzada, y lleva unos treinta segundos. Ejecuta smartctl -A /dev/sdX para volcar la tabla de atributos, luego ignora las decenas de filas específicas del fabricante y concéntrate en cuatro contadores que llevan casi toda la señal. Estos son los valores que revisas en un disco recién quemado:
- Reallocated_Sector_Ct (ID 05): sectores que el disco encontró defectuosos y sustituyó por reservas. En un disco nuevo debe ser cero; cualquier reasignación que aparezca durante tu pasada de escritura significa que la superficie ya está perdiendo sectores.
- Current_Pending_Sector (ID C5 / 197): sectores que el disco sospecha defectuosos y cuya reasignación está esperando. Debe ser cero; un contador pendiente que aparece en el burn-in y no se limpia es mala señal.
- Reported_Uncorrect / Offline_Uncorrectable (ID C7 / 198): errores de lectura que la corrección de errores del propio disco no pudo recuperar. En un disco nuevo sano, cero.
- UDMA_CRC_Error_Count (ID 199): errores de interfaz entre el disco y la controladora, casi siempre un cable SATA suelto o defectuoso en lugar del disco. Un contador que sube aquí significa reconectar o cambiar el cable antes de culpar al disco.
El modelo mental que te evita reaccionar de más es directo: los contadores de medio (05, C5, C7) deben marcar un cero limpio en un disco nuevo tras una pasada de escritura completa, y cualquier movimiento es motivo de devolución, mientras que un contador CRC (199) apunta al cableado y suele arreglarse con un cable SATA nuevo. La referencia completa de atributos SMART lista qué significa cada ID, pero para una decisión de burn-in estos cuatro son toda la historia. Si los cuatro son cero tras badblocks y un test largo limpio, el disco se ha ganado su sitio en el array.
Hacerlo en un NAS o desde un USB live (la ruta avanzada)
Para el público más técnico: no necesitas un PC aparte. Si usas TrueNAS, puedes entrar en la consola y ejecutar exactamente los mismos comandos badblocks y smartctl contra un disco sin asignar antes de añadirlo a un pool, y TrueNAS también programa tests largos SMART recurrentes desde su interfaz una vez que el disco está en servicio. En Synology y QNAP el equivalente es el test S.M.A.R.T. extendido más un escaneo completo de «sectores defectuosos» en Storage Manager, que ejecutan el mismo autotest de firmware tras un botón más amable. La opción más limpia para un disco todavía no conectado a nada es arrancar un USB Ubuntu live en una máquina libre, instalar smartmontools y e2fsprogs en la sesión live y quemar el disco ahí: nada toca tu sistema real, y puedes probar varios discos en serie antes de que lleguen a ver tu NAS.
Compra directa: qué elegir si un disco no pasa el burn-in
Recomendación
Para un disco nuevo que va a un NAS doméstico, la rutina sensata es una pasada destructiva completa de badblocks -wsv, luego smartctl -t long, luego un vistazo a los atributos 05, C5, C7 y 199, y solo si los cuatro marcan cero añades el disco al array. Presupuesta tu tiempo con realismo: uno o dos días para un disco de 4 TB, tres o cuatro para 8 TB, hasta una semana a partir de 16 TB, y prueba varios discos en paralelo en distintos puertos SATA si montas una caja de varias bahías. Si algún disco dispara un contador de medio, no discutas con él: devuélvelo o gestiona la RMA mientras esté vacío y en garantía, y coloca un recambio probado como un Seagate IronWolf, un WD Red Plus o un WD Red Pro. Quemar un disco de repuesto por adelantado es además el mejor argumento para mantener un cold spare en el estante, ya que un disco ya probado es uno en el que puedes confiar en el momento justo en que el array lo necesita. Los dos días que inviertes ahora son el seguro más barato que tus datos van a tener nunca.
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